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¿Realmente somos católicos?

Por Laura Aguilar Ramírez


En los últimos tiempos, la Iglesia está viviendo y sufriendo en muchas partes una "apostasía disfrazada". En muchos lugares, los católicos han pasado a ser una minoría y aún en aquellos lugares en donde todavía existen, las costumbres, ritos, valores morales en que se sustenta el cristianismo han ido poco a poco dejando paso a la relatividad.

Muchos cristianos que comulgan, que asisten a misa, también participan del uso de anticonceptivos, del divorcio, de las relaciones extraconyugales, de las uniones libres. Muchos que se dicen católicos y que de plano han abandonado la asistencia a los templos, que no oran, que no conocen su fé, terminan por aceptar uniones homosexuales como si fuera normal, terminan por aceptar leyes abortistas, terminan por aceptar todo aquello que está alejado de la voluntad de Dios.

Y por supuesto, todo éso tiene un precio.

En los países en donde se da éste relajamiento, también se viven problemas sociales muy duros: matrimonios sin hijos, esterilidad, divorcios, hijos con padrastros, embarazos precoses, chicos que toman decisiones inapropiadas por falta de educación moral correcta, violencia que ha ido en aumento, actitudes psicópatas, actitudes antisociales, suicidios, etc. etc.

Y por otra parte, surgen religiones fanáticas como el musulmanismo, que llevan también a "guerras santas" es decir, a atacar a todos aquellos que no profesen sus ideas, que se alejen un ápice de lo que les es inculcado. En donde existe el maltrato a mujeres y niños, en donde existe ya no digamos pena de muerte sino tormentos a quienes no cumplan con la ley.
Eso trae por supuesto, descontento. Crea conflictos y vemos a países en constantes guerras. Vemos surgir terrorismo.

Dirás tal vez que éso no afecta tu hogar. Y no es cierto. Todos tenemos familiares divorciados o a punto de querer hacerlo. Todos conocemos a personas homosexuales que viven de una manera "muy a su modo" y que terminan por vivir fuera de las normas de su propia familia y de la sociedad.

Todos conocemos los problemas que trae consigo un divorcio: los hijos pasan a ser "mercancía que se compra, que se vende o que se intercambia": por ley deben pasar un fin de semana o determinado tiempo con un padre o madre (depende el caso) a quien no ven todo el tiempo, que afecta sus actividades.
El padre o madre que regresa a su antigua casa, se encuentra con que su lugar ya está ocupado por alguien más y debe aceptar tomar un lugar al que no está acostumbrado o volver a unirse a otra persona, con lo cual sus gastos se ven divididos entre unos hijos a los que no ve y una mujer con la que ya no vive y la nueva familia que forma.

Esto por supuesto, afecta sus intereses, acrecienta poco a poco el desamor a sus hijos y su ex-pareja porque le impiden vivir en paz. Terminan sus hijos por sentir ése desamor de su propio padre o madre, con lo cual su autoestima se ve muy afectada.

La otra parte, también sufre porque se queda con los hijos, con la responsabilidad de mantenerlos, de darles educación, tienden a sobreproteger a sus hijos; a querer suplir con cosas materiales la falta de cariño, terminan trabajando el doble o triple lo cual finalmente, los hace cansarse y sentirse poco valorados porque "a tal esfuerzo, tal recompensa". Esperan de sus hijos un apoyo igual que sus esfuerzos por ellos y ésto les impone a sus hijos un gran peso.
Muchos terminan buscando a otra pareja, que muchas veces no se lleva con sus hijos, que también exige o requiere atención, que quiere vivir todas las etapas del matrimonio y no puede porque se encuentra de golpe y porrazo con una responsabilidad grande.

Cuando uno se casa, poco a poco va aumentando la responsabilidad a medida que aumentan los hijos o el tiempo de vivir juntos. En cambio, cuando uno se une a una persona que ya tiene hijos, de golpe y porrazo tienes que cargar un peso al que tus hombros no están acostumbrados. Y muchos de ésas uniones, terminan también separándose y algunas veces, dejando más hijos sin padre o sin madre.

Entonces cabría hacernos la pregunta: ¿vale la pena divorciarse en "bien de los hijos y de uno mismo" cuando se termina viviendo peor?
Cristo nos dice que "una casa dividida, no subsiste"

Y como éste caso del divorcio, podríamos analizar cada cuestión que ha incrementado nuestro relativismo.
Como el uso de anticonceptivos.


Todos pueden decir que es bueno, porque se puede tener placer sin traer al mundo hijos a que vengan a sufrir- Ese es el razonamiento principal para su uso o por lo menos lo fué al principio. Pero podemos ver a qué ha llevado: a un libertinaje sexual, a que los chicos tengan relaciones a edades tempranas, al fin que "no hay peligro" de enfermedades de transmisión sexual, de embarazos no deseados. Esto es como "prender un cerillo en un bote de gasolina" porque los chicos no están preparados para manejar responsablemente su sexualidad y terminan cayendo en excesos. Se sienten libres de barreras y éso hace que se descuiden y terminen olvidando el anticonceptivo, terminen emborrachándose. Los embarazos precoses no se han detenido.
Por otro lado, tendríamos que pensar en la infertilidad como consecuencia del uso prolongado de tales anticonceptivos. Si son pastillas o inyecciones, necesariamente afectan la manera normal de funcionar del aparato reproductor.

Si es el famoso condón, el introducirlo al pene y a la vagina algo no natural, termina por crear barreras en ellos.
Y cuando realmente desean un hijo nacido de su amor, no pueden tenerlo. Esto es real.
O tienen demasiados de un sólo jalón.

Por otra parte, todos sabemos que lo que te cura de una cosa, te afecta otra.
Ha ido en aumento el cáncer cérvico uterino, ha ido en aumento el cáncer en los hombres. Sería aventurado decir que por el uso de anticonceptivos, pero casualmente ha sido desde el auge de éstos, que han aumentado.

Cabría preguntarse entonces:
¿vale la pena el uso de anticonceptivos, sólo para obtener más placer, poniendo en riezgo la propia salud? ¿vale la pena el uso de anticonceptivos para evitar que vengan al mundo niños a sufrir cuando se les mata con el aborto y sufren más? ¿vale la pena el uso de anticonceptivos para evitar el que vengan al mundo niños a sufrir cuando después ya no pueden nacer?

"El que me niegue ante los hombres, yo lo negaré ante mi Padre" nos dice Jesús. El es vida como nos dice "Yo soy el camino, la verdad y la Vida"
Y los anticonceptivos van en contra de la vida, de la concepción. Y por lo tanto, no están dentro de lo que Dios desea para nosotros.

La Iglesia ha sustentado siempre su negativa al divorcio, su negativa al uso de anticonceptivos. Y da soluciones a los problemas como el perdón, el diálogo, la ayuda entre los esposo, la ayuda externa a los matrimonios, etc.
El uso de métodos naturales que se basan en el amor al otro.

Y todo ello, basado en la palabra de Cristo. Nada está fuera de El. Por éso somos cristianos y nos llamamos católicos por la universalidad o sea porque es una iglesia extendida en todo el mundo como El lo pidió.

CRISTO ES LA ROCA, EL ES EL FUNDAMENTO DE NUESTRA FE.
 En El se tiene vida y vida eterna. Es decir, en ésta vida y cuando vayamos a la eternidad.
Fuera de El hay muerte.


Te comparto el artículo de dónde nació ésta reflexión:

APOSTASÍA EN ALEMANIA

NIEGAN VERDADES FUNDAMENTALES DEL CATOLICISMO
SE DICEN "CATÓLICOS" Y HAN DEJADO DE SERLO
RECIBEN SACRÍLEGAMENTE LOS SACRAMENTOS
SON LOS "FRUTOS" DEL CLERO MODERNISTA

El 69% se dice "católico" sin necesidad
de aceptar los dogmas de la Iglesia. El
cardenal Lehman aseguró que se sabía
hace tiempo lo que estaba ocurriendo


El semanario Der Spiegel ha publicado el resultado en Alemania del cuestionario que la Santa Sede envió a todas las diócesis del mundo con motivo del próximo Sínodo extraordinario. El 69% dice ser «católico» sin necesidad de aceptar los dogmas de la Iglesia. El 86% de los «católicos» alemanes aprueba el uso de anticonceptivos y, en Baviera, el 69% de los divorciados vueltos a casar comulgan habitualmente (de manera sacrílega). La situación entre los jóvenes es aún peor. El cardenal Lehman ha asegurado que los obispos ya sabían cuál podía ser el resultado de la encuesta.

La Federación de Juventudes Católicas Alemanas (BDKJ) elaboró incluso una versión simplificada del cuestionario a la que respondieron rápidamente unos 10.000 jóvenes con ayuda de sus ordenadores. Sus conclusiones con claras: «La moral sexual eclesiástica no significa absolutamente nada para nueve de cada diez jóvenes católicos alemanes. Las relaciones prematrimoniales y los anticonceptivos forman parte normal de su vida». Y nadie tiene por ello una mala conciencia.

El 96% de las personas que conviven en una relación sexual sin pasar por el altar no tienen tampoco problemas de conciencia y, además, participan (sacrílega y) habitualmente en los sacramentos, revela también la BDJK.

¿CATÓLICOS?

Los resultados del estudio demuestran que, en relación al papel del Magisterio de la Iglesia, la gran mayoría de los «católicos» alemanes están más cercanos a las tesis del protestantismo luterano liberal que a la fe católica.

Las cifras han llegado a tal punto que el cardenal Karl Lehmann ha reconocido que «crean y refuerzan la impresión de una situación infeliz y fatal». El purpurado añade que «sabíamos hace tiempo» lo que estaba ocurriendo.


EN ALEMANIA APENAS QUEDAN CATÓLICOS
por Luis Fernando Pérez B *.


Cristo dijo: "Pero cuando viniera el Hijo del hombre,
¿os parece que hallará fe sobre la tierra?" Lc. XVIII, 8.
Y las Sagradas Escrituras profetizan que al final de
los tiempos se presentará la apostasía universal.
Ciertamente en Alemania la apostasía es ya muy
generalizada, pero en otros países también está ya
presente en alguna medida nada despreciable, misma
que crece día a día. Los católicos fieles terminarán
siendo un pequeño rebaño. De ahí nuestra obligación
de alejarnos del falso catolicismo liberal que predican
los modernistas. Apartémonos de los falsos pastores,
de los que nos advirtió Cristo. Huyamos de la herejía
como se huye de la peste
Si lo que publica Dier Spiegel es cierto, y no parece improbable que lo sea, solo cabe sacar una conclusión en relación a la situación del catolicismo en Alemania. A saber, que apenas existe. Es una especie en extinción. Hablamos de una nación en la que más o menos la mitad de sus ciudadanos han sido bautizados en la fe católica. La otra mitad son luteranos. Aunque dada la inmigración turca, cada vez son más los nacidos en el país que profesan la religión musulmana.

A nadie extraña que estén así las cosa. El cardenal Lehman ha reconocido que los obispos alemanes se imaginaban que ese sería el resultado de las respuestas al cuestionario con motivo del próximo sínodo. Y eso a pesar de que los prelados evitaron que los fieles respondieran a algunas preguntas. Concretamente a las relacionadas con el aborto y el “matrimonio homosexual". Pero, seamos sinceros, si casi el 70% de los encuestados dicen no tener en cuenta los dogmas de la Iglesia, podemos deducir lo que opinan sobre esos temas.

Llama la atención que la mayoría de los que se pasan las enseñanzas de la Iglesia por el forro, decidan acudir a Misa y comulgar. Si lo que se encontraran en los púlpitos fuera la predicación de la fe y moral católica, seguramente desistirían de hacerlo. Ni irían a Misa ni, desde luego, osarían profanar la Eucaristía. Y ese es el gran drama de la Iglesia en Alemania: un número ingente de fieles llevan seguramente décadas sin ser educados y formados en la fe católica. Mucho me temo que si la encuesta se realizara solo entre los sacerdotes germanos, los resultados no serían muy diferentes.

Puede que haya quien crea que el rechazo del magisterio alcanza solo a la moral sexual. Pero quien no cree en lo que la Iglesia enseña sobre el matrimonio y los sacramentos, ¿por qué va a creer en el resto de dogmas? Un católico que decide lo que cree y deja de creer ha abandonado el catolicismo para convertirse en protestante. El protestantismo acepta el libre examen. Dado que el luteranismo en Alemania es mayoritariamente liberal, cabe pensar que esos católicos heterodoxos son tan liberales como sus camaradas de herejía luteranos. Que les pregunten si creen en la virginidad de María, en la historicidad de los milagros, etc. Verán como los resultados son similares.

Este, y no otro, es el resultado de décadas de pastoral funesta. Cinco siglos después, la reforma protestante ha triunfado casi por completo en el país donde nació. Lástima que sea en su versión “liberal". Lutero murió seguramente más “católico” que gran parte de los que han respondido al cuestionario de marras. Algunos ilusos dirá que esos datos han de ser interpretados como la respuesta del “sensus fidei". Es más, se alegran de que las cosas estén así porque es lo que necesitan en su cruzada secularizante. Pero es que allá apenas quedan “fidei". La Iglesia en Alemania vive una gran farsa por la cual se pretende que se acepten como católicos a quienes viven como si no lo fueran. Sabemos que el sacramento del bautismo imprime carácter, pero también lo “imprimió” en Lutero.

Ante un drama espiritual de estas dimensiones caben tres actitudes (Nota de la Redacción: las dos primeras no son católicas sino apóstatas, práctica o formalmente):

1- Seguir como si nada ocurriera. Salvo alguna declaración ocasional, no se recuerda en los últimos años de ninguna acción conjunta del episcopado alemán encaminada a que sus fieles sean de verdad católicos y no luteranos disfrazados de “catolicismo” modernista.

2- Intentar forzar al resto de la Iglesia a que acepte la realidad y cambie la doctrina, de manera que, por ejemplo, se acepte que los divorciados vueltos a casar puedan comulgar. Quizás se conformen con que esa sea una “norma” a aplicar solo en los países donde el catolicismo esté en esa situación. Es decir, dirán algo así como “que en Alemania o Suiza se acepte eso no significa que en España o Chile se haga lo mismo". Tendríamos entonces un catolicismo a la carta, que dependería de lo que cada episcopado nacional quisiera. Estaríamos ante una situación de cisma abierto, pero ¿acaso no lo estamos ya?

3- Predicar la fe católica. No se trata de empezar de cero, porque hay un porcentaje pequeño de católicos alemanes que realmente profesan la fe de la Iglesia. Pero al mismo tiempo, cabe indicar que no es lo mismo predicar a quien nunca ha oído hablar de la fe que a quienes se han apartado de ella y piensan que siguen siendo lo que no son. Es más, si de repente los obispos alemanes decidieran que solo puede ejercer como sacerdote quien no se aparte mi medio milímetro de la fe católica y además no tenga miedo de predicar la misma abiertamente, seguramente no habría curas suficientes para atender a un número importante de parroquias. Habría, por tanto, que reestructurar por completo las diócesis, de manera que no quedara ni rastro de herejía en los púlpitos y confesionarios. Pero para hacer eso es necesario un valor y una determinación que no parece abundar.

Los últimos papas han hablado en repetidas ocasiones del avance de la apostasía en Europa. Pero a la apostasía no se la combate desde el error ni desde una complacencia cómplice. El papa Francisco ha pedido salir a las periferias para predicar el evangelio. Y ciertamente debemos llevar la buena nueva a todas partes. Pero hay naciones enteras, por no decir continentes, donde lo primero que hay que hacer es evangelizar a los que creyendo ser cristianos católicos, no lo son. Si no evangelizamos a los bautizados que acuden a Misa, ¿cómo vamos a hacerlo con los demás? Hay países en el que ni siquiera cabe aplicar al catolicismo la fábula del “Rey desnudo”. No es que el rey esté sin ropa. Es que está muerto. Y además, hiede como Lázaro tras cuatro días en la tumba. Hoy, como entonces, es necesario que se oiga la voz del Señor diciendo: “Lázaro, sal fuera". Esa voz no es otra cosa que la fe de la Iglesia.

Nota: Los paréntesis y pies de fotos son de CATOLICIDAD.
Fuentes: * Infocatólica y Agencias

VER TAMBIÉN:
CIENTO CUARENTA SACERDOTES MODERNISTAS ALEMANES SE UFANAN DE SUS SACRILEGIOS: Dan la comunión y la absolución a divorciados dizque vueltos a casar


OJO: FALSA NOTICIA SOBRE SUPUESTAS DECLARACIONES DEL PAPA CORRE POR LA RED

Corre un bulo en internet atribuyendo al Papa Francisco falsas declaraciones héreticas, entre ellas supuestamente dice que la Biblia está anticuada en muchos pasajes como la dizque ‘fábula de Adán y Eva’ o el infierno, que todas las religiones son iguales, que Dios está cambiando y evolucionando y la verdad religiosa también, y otros errores semejantes. Todo esto lo habría dicho el Papa en el ‘Tercer concilio vaticano II’. El Vaticano, a través de su cuenta de Facebook News.va desmintió estas falsedades. El Papa no hizo tales declaraciones que son contrarias a la fe católica. No creamos todo lo que aparece en internet. Acudamos a fuentes confiables.
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