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El gran chisme y el escándalo de la fé

Por Laura Aguilar Ramírez
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El día de hoy, como muchos otros, empecé mi trabajo de evangelización, pidiendo al Espíritu Santo fuera El quien guiara lo que compartiera.

Normalmente, coinciden todos los temas que comparto sobre algún punto en especial. Y finalmente, al escuchar el Evangelio veo claramente lo que me quiere decir Dios a mí personalmente.

Hoy, empecé con una reflexión acerca de la Virgen, llamada "La gran diferencia", hablando de la diferencia entre Ella y yo.
Esto, llevándolo a otro ámbito, habla también de la diferencia entre asistir a la Iglesia católica y el hacerlo a alguna de las sectas.

Posteriormente, encontré un video en donde una persona hablaba de su experiencia dentro de una de ésas sectas. Lo cual, me hizo ver la gran diferencia entre la Iglesia católica a la que asisto y la secta adonde ella ha asistido.

Me hizo recordar también cuando en mi adolescencia, asistí a un grupo de autoayuda, en el cual se imploraba a un "poder superior". Se nos decía que ése poder superior, podía ser una silla, una planta o cualquier cosa que uno creyera que era superior a uno. Es decir, Dios no estaba presente. O por lo menos, no se le mencionaba como tal.

Yo me sentía muy bien al principio, pues uno pasaba a hablar de sus sentimientos, sus resentimientos, de aquello que le hacía sufrir o gozar. Ahora veo, que sustituía la confesión ante Dios de aquello que hacía.

Yo asistía a la Iglesia, en donde se acostumbra confesarse, comulgar, escuchar la Palabra de Dios, etc.
En ése grupo, se sustituía todo éso, por el pasar a hablar ante los otros de uno.

Por supuesto, que éso me hizo sentir al principio muy bien. Descargaba mi corazón. Pero al cabo de un tiempo, ya no me sentía tan bien. Ahora veo, que me hacía falta Dios. sentir que El me perdonaba, sentir que El me escuchaba. Saber que puedo pedirle y El responde a mis peticiones, saberme amada y comprendida por Dios.

Después me salí de ése grupo, pero no regresé a la Iglesia, porque de alguna manera, lo que había vivido ahí, se había impregnado en mí.

Hasta ahí, todo parecía estar bien. Pero no era así. Tanto escuchar testimonios, vivencias de otros, sin ninguna otra guía, más que la que proporciona el bienestar momentáneo de descargar mi corazón, me hizo sentir que todo era válido, que bastaba con sentirme bien para que todo fuera bueno.

Me sucedió lo que dicen les sucede a algunas personas que van a la cárcel por robarse un pan, por ejemplo, y salen aprendiendo a robar bancos. Y no sólo a robar, a hacer otras cosas.

En ése tiempo, sentí que yo no era muy digna de alabanza, porque parecía que mientras más malas cosas hubiera hecho uno, mayor era el crédito que se le daba a uno. Por supuesto que se decía que no importaba lo que uno hubiera hecho, sino que debía uno identificarse en el sentimiento que la persona que subía a hablar, trasmitía. Pero en la realidad, yo sentía que era una "blanca paloma" en comparación con los demás.

Los padrinos que se elegían para ayudarnos en el proceso de recuperación, eran por supuesto, elegidos porque tenían mayores vivencias. Y yo llegué a sentir que me faltaban vivencias.

Así que me fuí a "fondear" como se dice en ésos grupos. Y ahí fué mi gran error, mi gran perdición.

Esa es la gran diferencia entre un grupo de autoayuda y el confesar mis pecados ante un sacerdote, como se hace en la Iglesia católica.

En el grupo de autoayuda, nadie me perdonaba por mis pecados o faltas. Nadie me consolaba por mis sufrimientos. Nadie me ayudaba en mis necesidades. Estaba sóla con mi conciencia, sin el Espíritu Santo consolador, reprendedor, perdonador y guiador.

Y como los presos condenados por robarse una moneda, terminé queriendo robar bancos. Terminé queriendo poder subir a vanagloriarme de haber cometido grandes ofensas, grandes pecados como veía que habían hecho otros.

Cuando finalmente después de muchos años, regresé a la Iglesia católica, mi paquete había crecido tanto que no lo podía ya cargar. Me era pesado hacerlo, porque no había nadie a quien confesarle mis pequeñas culpas y no había nadie que me perdonara por ellas. No existía un Padre consolador, no existía un Padre que me regañara por haberme robado una moneda. No existía un Padre que me recibiera con los brazos abiertos.

Esa es la gran diferencia entre los grupos de autoayuda y la Iglesia católica en donde el Espíritu Santo lo recibe a uno con los brazos abiertos. Abiertos, porque está en la cruz. Abiertos sus labios para decirme: "te perdono porque te amo". Abierto su corazón para decirme "eres mi hija amada y sólo éso basta". "No importa lo que hayas hecho, no importa si has pecado mucho o poco"

Empecé a conocer la historia de muchos santos, a querer ser como ellos. Santos como Santa Teresita del Niño Jesús que no necesitó robar nada para ser santa, como el Padre Pío que su mayor falta era no tener tiempo para poder confesar a más personas, orar más por otros. Y santos que habían estado en guerras y se sentían mal por ello, como San Ignacio de Loyola.

Santos que construían iglesias, santos que construían orfanatos, santos que construían hogares para ancianos, santos que enseñaban la Palabra de Dios para que otros conocieran de su gran Amor.

Empecé a desear ser santa como ellos. Porque no necesitaba ser más pecadora para que Dios me amara más.

Terminé por darme cuenta que en los grupos de autoayuda se vive en el gran chisme y en la Iglesia católica, se vive el Escándalo de la fé. Dos cosas muy distintas.

El gran chisme es el escuchar a personas decir todo lo que habían hecho, cómo, con quien, en donde.
El escándalo de la fé es el corazón humano, hablando con el Corazón de Cristo. De corazón a corazón, sin nadie más que El y yo.

De su corazón desbordante de amor, comprensión y compasión a mi corazón humillado y adolorido por las ofensas recibidas y las ofensas cometidas.

En los grupos de autoayuda era yo la culpable de todo lo que en mi vida había sucedido. Porque se dice que uno es muy susceptible.

Y yo me preguntaba "Qué culpa tengo yo de lo que sucedió cuando ni era consciente de mi existencia?. Esa pregunta no me fué contestada en un grupo de autoayuda. Me fué contestada en la Palabra de Dios, que me enseñó a perdonar.

Y yo me preguntaba "¿qué poder superior me va a perdonar mis faltas?. Esa pregunta tampoco me fué contestada en un grupo de autoayuda. Me fué contestada en la Palabra de Dios, que me perdonó.

No hay nada como sentir los brazos amorosos de Cristo que junto con el Padre me ama y me perdona.

Es cierto que en los grupos de autoayuda, se hace servicio. Lo cual le hace a uno sentirse bien. Pero no era el servicio que yo necesitaba. Era servir café, limpiar el local, compartir el mensaje a otros, coordinar juntas, etc.

La coordinación de juntas la hacíamos todos. Lo cual no sucede en una celebración eucarística, en donde es un sacerdote quien preside la misa y ofrece su sacrificio y el de todos, a Dios.

En el octavo paso, se recomienda asistir a algún culto (el que uno prefiera). En mi caso, fuí conducida a un culto cristiano.

Cultos que son presididos por cualquiera, en donde se lee la Palabra de Dios, se da testimonio, se canta y alaba. Lo cual le hace sentir a uno "bonito". Pero después de la euforia, se queda uno vacío, porque no hay quien le explique a uno ésa Palabra de Dios. Cada uno la entiende, como la quiera o pueda entender.

Definitivamente, hay una gran diferencia.

Y es cuando como San Agustín digo: "Tarde te amé".
Y como San Agustín ahora digo: "Héme aquí, para hacer Tu Voluntad"

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¡Tarde te amé,
belleza tan antigua y tan nueva,
tarde te amé!
Y ves que tú estabas dentro de mí y yo fuera,
Y por fuera te buscaba;
Y deforme como era,
me lanzaba sobre estas cosas hermosas que tú creaste.
Tú estabas conmigo mas yo no lo estaba contigo.

Me retenían lejos de ti aquellas cosas
que, si no estuviesen en ti, no serían.
Llamaste y clamaste, y rompiste mi sordera:
brillaste y resplandeciste, y fugaste mi ceguera;
exhalaste tu perfume y respiré,
y suspiro por ti;
gusté de ti, y siento hambre y sed;
me tocaste y me abrasé en tu paz.

"Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti"


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